¿Qué ha pasado en la UE en el primer semestre del año?

Semestre intenso y variado en el aparato europeo de Bruselas. Desde principios de enero ocho han sido los líderes que han acudido al Parlamento a compartir opiniones acerca de los retos a los que se enfrenta el bloque. Política migratoria, cambio climático, crecimiento, seguridad, agricultura o resistencia antimicrobiana son algunos de los aspectos que se han dado cita como protagonistas en las bancadas de los grupos parlamentarios.

 

Sin duda, uno de los temas destacados que ha producido verdaderos quebraderos de cabeza en la capital belga ha sido la decisión definitiva del Reino Unido de abandonar la UE. En este sentido, el Parlamento tiene una función crucial a la hora de negociar el acuerdo de retirada. En marzo, los diputados pidieron que se asumieran compromisos conjuntos sobre los derechos de los ciudadanos, las obligaciones financieras y la situación de la frontera irlandesa.

 

En otro orden de cosas, en su empeño por fortalecer la economía digital, el Parlamento votó a favor de eliminar las barreras a las compras transfronterizas por Internet y aprobó un proyecto de ley para facilitar la libre circulación de los datos no personales. También ha quedado espacio de reflexión para los derechos laborales. Los diputados votaron nuevas normas para garantizar que los trabajadores que son enviados temporalmente a otros países de la UE perciban igual retribución por el mismo trabajo. El objetivo es mejorar sus condiciones de viaje y alojamiento y que las empresas ejerzan una competencia leal.

 

La segunda patata caliente del  año para la UE y sobre todo para sus países miembros,  parece ser la conversión energética y la lucha contra el cambio climático. Al menos un 32% de la energía total empleada en la UE deberá proceder de fuentes renovables. Para ello, no son pocas las ideas que han saltado a la palestra, como es el uso de tecnologías inteligentes, la renovación energéticamente eficiente de los edificios, la actualización del sistema de comercio de carbono de la UE o las nuevas metas para impulsar el reciclaje, reducir los vertederos y evitar los residuos mejorando el envasado.

 

Parece que este gran impulso a la sostenibilidad se ha extendido también a más comisionados de la UE, pues los diputados se encuentran trabajando en nueva normativa para reducir a la mitad los residuos de alimentos en la UE y el desperdicio alimentario.

 

Con este enfoque sostenible y eficiente, los diputados solicitaron también que se integrase en la economía circular una política agraria sostenible que potencie la innovación, la investigación y las prácticas inteligentes. Instaron a una distribución equitativa de los fondos entre los agricultores y pidieron un mayor apoyo para los apicultores.