Las ayudas de la UE han logrado abastecer con agua potable a 70 millones de personas en el mundo

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La semana pasada se celebró la Semana Mundial del Agua en la que las instituciones europeas hicieron balance de los proyectos y programas en los que la Unión Europea participa con el fin de abastecer de agua potable e instalaciones de saneamiento a países en vía de desarrollo de todo el mundo.

En el año 2000 la comunidad internacional fijo como uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio el “reducir a la mitad la proporción de personas en el mundo sin acceso a agua potable y a servicios básicos de saneamiento para 2015”. Aunque el objetivo ya se ha cumplido sigue habiendo 768 millones de personas que carecen de este vital recurso.

La Unión Europea financió entre 2004 y 2012 proyectos para conseguir que 70 millones de personas de países en vía de desarrollo tuvieran acceso al agua potable y 24 millones a instalaciones mejoradas de saneamiento.

Para el periodo 2008-2013 la UE ha destinado 1.919 millones de dólares en más de 100 proyectos que abastecen de agua a 7,7 millones de personas

Además de planes conjuntos en zonas estratégicas, la UE ha concentrado sus esfuerzos especialmente en tres regiones: dos en África, en Togo y Djibouti, y una en América, en Bolivia.

En Togo el 87% de la población que reside al sur del país no tiene acceso a agua potable. La UE ha invertido 16,7 millones de euros para el desarrollo de proyectos en solitario y junto a UNICEF y Cruz Roja para construir y rehabilitar cientos de puntos de agua, más de 6.000 letrinas y completar programas de capacitación para funcionarios y niños en materia de higiene.

En Djibouti a la escasez de agua se le ha unido el problema de la sequía y el alto crecimiento de la población. De los 80.000 m3 de agua que se necesitan en la capital para abastecer al 75% de la población en un día, sólo se puede acceder a 36.000 m3 lo que ha originado grandes disturbios y luchas sociales.

Para solucionar este problema la UE ha presentado el proyecto PEPER (Producing Safe Drinking Water with Renewable Energy- Produciendo Agua Potable con Energía Renovable) para construir una planta desalinizadora que funciona gracias a la energía renovable y financiando el 88% del proyecto, con 40,5 millones de euros.

Por su parte, en Bolivia la Unión Europea ha invertido 28,5 millones de euros para mejorar las condiciones de vida en áreas periurbanas con la construcción de más de 37.000 nuevas conexiones de agua, de 30.000 conexiones de saneamientos y aumentando el número de plantas de tratamiento de aguas residuales.