“Juego de la silla” en el Parlamento Europeo

 

No parece haber novedades respecto a la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Como ya sentenció la primera ministra británica, Theresa May, en su momento, el Reino Unido abandonará la UE el 29 de marzo de 2019 a las 23.00, al término del plazo de dos años que establece el artículo 50 del Tratado de Lisboa.

Esta salida, además de suponer profundos cambios políticos y sociales, implica reorganizar la lógica democrática, representada en cada uno de los escaños del Parlamento Europeo. En este sentido, la distribución de escaños en el Parlamento cambiará notablemente después de las próximas elecciones europeas, como resultado del Brexit.

El pleno del Parlamento Europeo respaldó, el 13 de junio, una propuesta que abogaba por reducir su tamaño tras las elecciones de 2019, de 751 escaños a 705, cuando el Reino Unido abandone la UE. La nuevas reglas, que aún tienen que ser aprobadas por los líderes de la UE en el Consejo Europeo del 28 y 29 de junio en Bruselas, entrarán en vigor justo a tiempo para las elecciones de 2019, que se celebrarán entre el 23 y el 26 de mayo en 27 Estados miembros.

De los 73 escaños del Reino Unido, el Parlamento apoya que 46 se reserven para futuros Estados miembros, y que los 27 restantes se dividan  entre 14 países comunitarios. La nueva fórmula supone que ningún país de la Unión perderá escaños. Algunos países, que están infrarrepresentados debido a cambios demográficos, ganarán de uno a cinco asientos. Así, España y Francia son los Estados miembros más beneficiados con el nuevo reparto de escaños, ya que obtendrán 5 adicionales. También tendrán más eurodiputados Italia y Holanda (+3), Irlanda (+2), Polonia, Rumanía, Suecia, Austria, Dinamarca, Eslovaquia, Finlandia, Croacia y Estonia (+1). Los otros 13 Estados miembros mantendrán la representación actual.

Estas modificaciones surgen porque el Tratado de la UE establece que el número de miembros del Parlamento Europeo no puede rebasar 750, más el presidente. También establece que la representación será “decrecientemente proporcional”, con un mínimo de seis diputados por país y un máximo de 96.

La proporcionalidad decreciente implica que un país más pequeño no puede tener más escaños que otro más grande, y que el ratio de habitantes por escaño debe aumentar a medida que se incrementa la población. Así, la distribución de asientos en la Cámara permite reflejar la evolución demográfica de los Estados miembros.

Dadas las circunstancias, los eurodiputados plantearon la posibilidad de establecer un electorado conjunto en toda la UE para votar, en paralelo a las nacionales, unas listas electorales transnacionales. Esto hubiera dado la posibilidad a la ciudadanía europea de votar a candidatos de diferentes estados y la circunscripción de estos diputados no seguiría siendo únicamente el país que representa. Esta idea, sin embargo; fue descartada por el pleno el pasado febrero. Por lo tanto, para saber su composición definitiva deberán esperar al 28 y 29 de junio en Bruselas, cita en la que los líderes del Consejo Europeo darán su respaldo definitivo a esta modificación.