Italia, atrapada en la incertidumbre

No corren buenos tiempos para la política italiana, las elecciones celebradas en Italia el pasado febrero dejaron ver la caída libre de los tradicionales grandes partidos del país —Forza Italia y Partido Democrático. Este descontento parece haber sido llenado por la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas.

Tras meses de conversaciones, ambas formaciones parecían haber conseguido lanzar un programa de gobierno conjunto y proponer a un candidato a primer ministro, Giuseppe Conte. Sin embargo, la situación dio otra vuelta de tuerca pues Conte, la alternativa para formar Gobierno, fue cuestionado al destaparse la inconsistencia de una información en su curriculum.

Mattarella, quien guardaba un as en la manga, recibió el pasado lunes en el palacio del Quirinal a su propuesta para encargar la formación de Gobierno, Carlo Cottarelli, un exfuncionario del Fondo Monetario Internacional, al cual se le escapan las probabilidades para llegar a ser primer ministro, pues tanto la Liga Norte como el partido fundado por la estrella mediática Beppe Grillo, el Movimiento 5 Estrellas, han hecho públicas sus desavenencias con el giro del presidente Mattarella. Hasta tal punto ha sentado mal el gesto que Luigi di Maio, el joven líder del Movimiento 5 Estrellas, ha acusado de traición a la democracia italiana al septuagenario presidente de la República de Italia.

¿Qué pasará en los próximos días? La opción más probable es que el candidato de Mattarella no logre los apoyos parlamentarios necesarios para sacar adelante un ejecutivo. Al mismo tiempo, la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas han reanudado las conversaciones para tratar de saltar el bloqueo del presidente Mattarella. No obstante, los últimos movimientos bursátiles y el ambiente general italiano son de clima preelectoral. Unas elecciones que, de celebrarse, podrían plantearse como un plebiscito a favor o en contra de Europa en uno de los momentos más dulces para la Liga y el Movimiento 5 Estrellas: según las últimas encuestas, incrementarían su presencia en el Parlamento italiano más allá del cincuenta por ciento de los escaños.