Bruselas quiere eliminar el cambio de hora en la Unión Europea

Con la crisis migratoria y la salida de Reino Unido de la UE como telón de fondo, los miembros de la Comisión Europea iniciaron este jueves la reunión de dos días que celebran cada año sin teléfonos y sin asistentes, para reflexionar sobre los grandes asuntos del futuro de Europa.

Uno de los temas importantes encontrados encima de la mesa, ha sido el resultado de la consulta pública sobre la conveniencia o no de cambiar el horario de invierno y de verano, una cuestión que ha batido todos los récords en materia de participación ciudadana en el viejo continente.

Finalmente, tras 48 horas de reuniones Juncker ha zanjado este viernes un debate que lleva días resonando en los pasillos de la capital europea, aclarando que la Comisión Europea tendrá que presentar en un tiempo récord una propuesta legislativa para poner punto y final al cambio de los relojes en invierno, tras los resultados optenidos en la consulta pública.

La cuestión del horario que disfrutamos ha sido la consulta que ha alcanzado una mayor participación en la historia de la UE, nada menos que 4,6 millones de europeos han querido aportar su granito de arena, con una inmensísima mayoría en contra. Alemania ha batido record de participación con casi dos tercios de respuestas registradas desde el país germano.

La Eurocámara ha tomado la iniciativa en este asunto, instando en Febrero a la Comisión a que evaluara la posibilidad de eliminar el cambio horario. Una solución que vienen reclamando desde hace tiempo países como Finlandia y Lituania, pues este debate lleva años instalado en la sociedad europea.

Actualmente, las leyes comunitarias obligan a los Veintiocho a adelantar una hora los relojes el último domingo de marzo y retrasarla el último domingo de octubre, para tener en cuenta la evolución de la luz diurna y aprovechar su disponibilidad. Entre los argumentos para hacerlo destacan el ahorro de energía, una mayor seguridad vial, contar con más tiempo para el ocio o simplemente la equiparación con los países vecinos y socios comerciales.

Sin embargo, Bruselas cree que algunos de esos razonamientos se basan en conclusiones poco contrastadas o con un efecto mínimo sobre la economía. Los estudios consultados por la Comisión Europea indican que el ahorro de energía derivada del cambio de hora de verano es marginal; sin embargo advierten de que su impacto en los biorritmos humanos —en forma de cansancio o falta de concentración— podría ser más importante de lo que se suponía en un primer momento.

La única certeza es que si se pone fin a la obligatoriedad del cambio horario, cada país sería libre de elegir su zona horaria, pero Bruselas espera que sea cual sea la decisión final, los socios europeos no vayan por la vía unilateral y exista un marco común.