Europa marca sus límites en una nueva ronda de negociaciones del acuerdo comercial con EEUU

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Desde junio de 2013, la Unión Europea y Estados Unidos se encuentran en fase de negociaciones para alcanzar el mayor acuerdo comercial que logre una Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, según sus siglas en inglés). El Parlamento Europeo (PE) se encuentra en la actualidad elaborando su posición sobre la negociación entre la Unión Europea y Estados Unidos. A pesar de las largas jornadas de negociaciones, los eurodiputados tienen previsto debatir y votar la posición de la Eurocámara antes del verano, aunque la propia Comisión Europea se ha mostrado mucho menos optimista y ha puesto en duda en reiteradas ocasiones que sean viables las negociaciones antes de esa fecha, dado el alto número de temas controvertidos a debatir.

Hasta la fecha, ya se han pronunciado 9 de las 15 comisiones que tienen que emitir su opinión sobre el TTIP. Las primeras en hacerlo fueron la comisión de Desarrollo; la comisión de Industria, Investigación y Energía; la comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor; la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios; y la comisión de Transportes y Turismo.

Asimismo, la semana pasada también se pronunció la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior; la comisión de Asuntos Exteriores; y la comisión de Empleo y Asuntos Sociales. En este sentido, uno de los paquetes de recomendaciones clave de parte de los eurodiputados fue el relativo a los estándares laborales europeos y el empleo público en los Veintiocho no sufra “ninguna alteración” tras la apertura económica a Estados Unidos. Por otro lado, los eurodiputados calificaron de obligado cumplimiento “como mínimo” las normas establecidas en la Organización Mundial del Trabajo (OIT), institución que debería asumir el papel de árbitro ante cualquier disputa.

Según el mecanismo de resolución de disputas entre inversores y Estados (más conocido como ISDS, sus siglas en inglés), los inversores pueden hacer que los Gobiernos respeten ciertas obligaciones internacionales como evitar discriminaciones, expropiaciones sin indemnización y tratos injustos. Estas normas establecen estándares mínimos. Para la Unión Europea es importante que el sistema funcione dado que Europa es el mayor inversor mundial y, a la vez, quien más utiliza este mecanismo, según la Comisión Europea.

El objetivo del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión no es otro que la reducción de las barreras comerciales ─arancelarias y no arancelarias─, y demás obstáculos entre los que figuran los requisitos técnicos, al tiempo que se pretende alcanzar el reconocimiento mutuo de ciertas normas equivalentes. Sin embargo, según el Ejecutivo comunitario esto no significa que se trate de una armonización o de una merma de los estándares europeos. En concreto, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, aseguró recientemente en una visita a España que la Unión Europea “no bajará los estándares ni de protección ambiental ni de protección al consumidor, ni tampoco se va a modificar la legislación laboral en Europa” con la firma de este acuerdo.

Así, el pasado 6 de marzo la propia Malmström no dudó en reiterar ante la Comisión Mixta para la Unión Europea del Congreso que “las empresas europeas son las mayores inversoras en el mundo”. Durante su comparecencia aseguró que “los Estados miembros de la Unión Europea han firmado 1.400 acuerdos bilaterales de inversión desde los años cincuenta, de los que España tiene más de 60”, para a renglón seguido reconocer que estos acuerdos que se negocian pueden ser mejorados en aras a incluir más transparencia, mayor protección y límites.

Comercio e inversiones entre Europa y EEUU - Infografía del Parlamento Europeo

Comercio e inversiones entre Europa y EEUU – Infografía del Parlamento Europeo