El plástico y la economía circular, nuevo tándem en la UE

En su permanente actualización normativa, la Unión Europea se enfrenta habitualmente a muchas realidades. Ahora tiene encima de la mesa un tema capital, cuya futura regulación afectará directamente a gran parte de la industria europea: el plástico.

En este contexto, se enmarca la iniciativa de la Unión Europea para reducir los desechos marinos, que forma parte de un ámbito más amplio y completo: la Estrategia Europea para el Plástico, el Plan de Acción para la Economía Circular y la legislación revisada sobre residuos.

El plástico, un material que se encuentra por todas partes, resistente y cuyas aplicaciones tienden al concepto «usar y tirar», es la principal fuente de basura marina, ya que apenas es biodegradable y suele tener consecuencias tóxicas y nocivas. Se trata, por tanto, de un problema global tal y como reconocen numerosas iniciativas en todo el mundo. Europa es una de las fuentes de dicho problema y, a la vez, sufre sus consecuencias. Conscientes de todo ello, la administración europea se ha remangado al respecto y ha anunciado la toma de medidas a nivel mundial.

Entre todas las medidas anunciadas, particularmente, la nueva iniciativa legislativa sobre los plásticos de un solo uso complementa todas las acciones sobre el diseño, el reciclaje y los microplásticos, aunque va algo más allá. El objetivo principal es la prevención. Algunos ejemplos de acciones planteadas son las restricciones en el mercado o las posibles obligaciones a los fabricantes a pagar las labores de limpieza, fomentándose así la innovación, debido a la necesidad de mejorar. La iniciativa sobre plásticos de un solo uso trata las dos fuentes principales de basura marina en Europa, los plásticos de un solo uso y las artes de pesca. Juntos, constituyen el 84 % de los residuos marinos de plástico, entre los que se encuentran los elementos más dañinos para el medio marino.

Los Estados Miembro ya están tomando también medidas a nivel nacional contra los plásticos de un solo uso. Francia ha prohibido los platos y vasos de plástico, Italia y Francia van a prohibir los bastoncillos de algodón hechos de plástico; por otra parte, el Reino Unido y, recientemente, la región de Bruselas, quieren prohibir el uso de pajitas. Otros países como Irlanda y Portugal también se están planteando tomar medidas. La UE debe actuar ya para garantizar que las distintas acciones no fragmenten el mercado único, puesto que las empresas necesitan operar en igualdad de condiciones, con transparencia y seguridad jurídica.

Siguiendo el criterio de algunos Estados miembros adelantados, la Comisión propone entre otras medidas la prohibición del plástico, o elementos de plástico, en ciertos productos, como los bastoncillos de algodón, los cubiertos, los platos, las pajitas o los agitadores de bebidas, todos los cuales tendrán que fabricarse exclusivamente con materiales más sostenibles. Por otra parte, los Estados miembros estarán obligados a recoger el 90 % de las botellas de plástico de un solo uso para bebidas de aquí a 2025. De cara a concienciar a los ciudadanos, otra de las obligaciones que tendrán los Estados Miembro, ciertos productos deberán llevar una etiqueta que indique la mejor manera de desecharlos, su impacto medioambiental y la presencia de plásticos en los mismos. Por lo tanto, una fuerte revolución, entre las muchas que ya se han producido en Europa, está por llegar.