La cumbre de Varna escenifica las tensiones entre la Unión Europea y Turquía

 

Varna, en Bulgaria, fue el escenario en el que los líderes de la Unión Europea escenificaron la peculiar relación que mantienen con la Turquía de Recep Tayyip Erdogan. Allí se evidenció la semana pasada la necesidad que mantiene Bruselas de Ankara en temas como el control migratorio y el encontronazo que supone la política turca en escenarios como el sirio y mediterráneo.

Donald Tusk, Presidente del Consejo Europeo; Jean-Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea, y Boris Borrisov, Primer Ministro de Bulgaria, que ostenta la Presidencia de la UE este primer semestre de 2018, representaron a la Unión ante la delegación turca.

En la residencia Evksinograd, ambas comitivas hablaron sobre la cooperación en la gestión de los flujos migratorios y el interés compartido en el combate del terrorismo, los dos temas en los que Turquía juega un rol de gran importancia para la UE.

Pero los representantes de la Unión también pusieron encima de la mesa la situación del Estado de Derecho en Turquía, las recientes acciones ejecutadas por Ankara en el Mediterráneo oriental y el Egeo, y la implicación de Turquía en Siria, sobre todo con las acciones militares en Afrin.

Las declaraciones del propio Tusk a la prensa tras el encuentro pusieron de relieve esta situación. “Nuestra reunión ha demostrado que, aunque nuestra relación está atravesando momentos difíciles, en los ámbitos en los que cooperamos lo hacemos bien”, aseguró el mandatario, quien añadió: “Confirmamos una vez más nuestro compromiso de mantener el diálogo y las consultas y trabajar juntos para superar las dificultades actuales con vistas a liberar el potencial de nuestra asociación”.