Jean-Claude Juncker afrontó el pasado 13 de septiembre su tercer discurso del Estado de la Unión. Si el de 2015 estuvo marcado por la crisis de los refugiados y el de 2016 por la votación a favor del Brexit en el referéndum británico, el de este año ha sido “el discurso más difícil” hasta la fecha, de acuerdo con sus colaboradores.

El presidente de la Comisión Europea se mostró firme al proclamar ante el conjunto de los eurodiputados que existe “una ventana de oportunidad”, pero que “no permanecerá abierta para siempre”. La conclusión de Juncker fue clara: “Hay que aprovechar el momento“.

Todo, eso sí, con la vista puesta en los desafíos que afronta la Unión Europea, para lo que no dudó en lanzar un claro aviso a navegantes. “En Europa impera la fuerza de la ley pero no la ley del más fuerte”, enfatizó al tiempo que recordó que “la UE se basa en el Estado de Derecho y hay que respetar las sentencias judiciales”, en clara alusión a Polonia.

El Presidente de la Comisión esbozó en su intervención en Estrasburgo varias propuestas legislativas concretas con la intención de que se ejecuten de inmediato.

En el ámbito comercial, el luxemburgués recordó que 1.000 millones en exportaciones equivalen a 14.000 puestos de trabajo, y fijó el objetivo de abrir negociaciones con Nueva Zelanda y Australia, que deberían cerrarse antes del fin de la legislatura.

En cuanto a la moneda única, Juncker mostró su ambiciosa intención de que todos los países miembros adopten el euro. En la actualidad, 18 de los 27 países miembro utilizan la moneda única y alguno como Dinamarca, además de Reino Unido, han dejado claro que no tiene interés en introducir el euro en su mercado.

En el apartado financiero, el Jefe de la Comisión planteó la necesidad de crear la figura de una especie de superministro de Finanzas, a la sazón el Vicepresidente Económico, que además presidiría el Eurogrupo; acabar con la unión bancaria, convertir el Mede en un Fondo Monetario Europeo y dotar a la eurozona de un presupuesto propio.

Otro de los aspectos que abordó Juncker fue el de la inmigración. El programa de acogida de refugiados aprobado en 2015 expira el próximo mes y el Presidente de la Comisión quiere poner en marcha la Estrategia de Inmigración 2.0. Además, pretende ampliar el espacio Schengen de cara a 2019, incluyendo a Croacia, Irlanda, Chipre, Bulgaria y Rumanía.

*Lea el discurso completo de Jean-Claude Juncker