Ramón Jáuregui, Eurodiputado del PSOE: “En el Parlamento Europeo se procura mostrar la discrepancia dentro de los límites del respeto”

Foro Europa Ciudadana pone en marcha un espacio monográfico de entrevistas a los Eurodiputados españoles para que nos cuenten su experiencia en las instituciones europeas. Ramón Jáuregui, Eurodiputado del PSOE, inaugura esta nueva sección que tiene como objetivo acercar el día a día de la actividad política en Bruselas.

Ramón Jáuregui (septiembre, 1948) es Eurodiputado del Grupo de la Alianza Progresista de Socialista y Demócratas en el Parlamento Europeo. A lo largo de su extensa trayectoria política ha ocupado distintos cargos de responsabilidad como Ministro de la Presidencia del Gobierno de España, Vicelehendakari del Gobierno Vasco, Delegado del Gobierno en el País Vasco y Consejero de Justicia, Trabajo y Seguridad Social del Gobierno Vasco.

Actualmente desarrolla su actividad política en el Parlamento Europeo y hemos querido conocer sus impresiones sobre el funcionamiento de las Instituciones europeas:

  • ¿Cómo es el día a día en el Parlamento Europeo?

La actividad cotidiana del Parlamento Europeo es ante todo muy variada, porque nuestras rutinas cambian mucho en función del tipo de “semana” de que se trate. Hay semanas dedicadas a sesión plenaria, reuniones de grupo, de comisiones o las llamadas “semanas verdes”, que se reservan para hacer visitas oficiales de las Comisiones y Delegaciones o bien para que cada Diputado realice actividad en su circunscripción de origen. Las semanas de pleno, además, tienen la particularidad de que se celebran en Estrasburgo, a excepción de los llamados “miniplenos”, de día y medio, que tienen lugar en Bruselas. Esta peculiaridad de la doble sede obliga a desplazar a la práctica totalidad del Parlamento hasta Estrasburgo una vez al mes, lo cual es un cambio importante en nuestras rutinas.

En todo caso, nuestro día empieza entre las 8 y las 9 de la mañana y acaba cuando termina la última reunión (en las semanas de pleno eso puede significar que estamos al pie del cañón hasta las 12 de la noche o casi). Además de las reuniones de grupo parlamentario, de cada delegación nacional o de las Comisiones y Delegaciones de las que somos miembros, cada diputado recibe en su despacho a un sinfín de personas procedentes de todos los sectores, a quienes escuchamos y con quienes debatimos sobre los dosieres en los que estamos trabajando en cada momento. En mi caso, por las funciones que desempeño, yo recibo sobre todo a representantes diplomáticos y de gobiernos latinoamericanos, miembros de la sociedad civil y de ONGs y expertos del mundo del derecho, la economía y las relaciones internacionales. Por supuesto, cuando algún otro sector -empresas, universidades, sindicatos, etc- me solicitan un rato de mi tiempo, procuro recibirles, porque considero que como representante político tengo la obligación de escuchar el punto de vista del máximo de personas y sectores posible. Por eso este tipo de reuniones procuramos hacerlas breves, de 30 minutos como máximo, ya que de otro modo es imposible dar la oportunidad a todas las personas que piden tiempo de reunión.

A todo ello hay que añadir el trabajo de despacho: escribir artículos y preparar intervenciones, estudiar informes y redactar enmiendas… todo lo cual requiere tiempo para concentrarse, leer y pensar… El bien más escaso en el Parlamento Europeo es sin duda el tiempo: es un recurso que cuidamos al máximo porque nunca sobra.

  • ¿Cuando tomó posesión de su acta como eurodiputado, ¿qué fue lo que más le llamó la atención?

La primera vez, en 2009, me llamó mucho la atención la falta de conocimiento que la ciudadanía europea tiene del trabajo que realiza el Parlamento y de la importancia que éste tiene sobre sus vidas. Cuando volví en 2014 volví a tener la misma percepción, y aunque ya no me sorprendió, me preocupó aún más, porque tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en 2010 el Parlamento Europeo ha ganado competencias legislativas y lo que se decide aquí afecta mucho más que antes a los ciudadanos.

Hay quien piensa que en el Parlamento Europeo se trabaja muy poco, y nada más lejos de la realidad. Es un trabajo muy intenso, a veces trepidante, y sin embargo es muy desconocido para la mayoría. Es una pena ese desconocimiento, o ese prejuicio sobre la labor de este Parlmento porque fomenta el euroescepticismo, a mi entender.

  • ¿Qué diferencias hay entre el Parlamento Europeo y otros Parlamentos en los que haya estado (Congreso de los Diputados, Parlamentos autonómicos)?

La esencial es el tamaño y la diversidad. El Congreso de los Diputados español, con sus 350 miembros, se queda muy pequeño en comparación con los 751 eurodiputados de 28 países distintos. Este elemento de diversidad de lenguas, culturas, modos de hacer política e incluso de entender la vida, resulta a veces complejo pero siempre es enriquecedor. Visto desde fuera, parece una pequeña Babel, pero gracias a la labor de los intérpretes y el recurso al inglés, que es la nueva lingua franca, pero también al francés o incluso al español, somos capaces de entendernos y trabajar juntos sin que nadie tenga que renunciar a su identidad. Logramos entendernos sobre todo porque queremos entendernos, y porque a pesar del euroescepticismo seguimos siendo mayoría los que pensamos que proyecto europeo merece la pena. Este es un entorno cosmopolita y eso lo hace muy singular y muy interesante.

  • ¿Cómo es la relación con otros diputados de otros países?

En general es muy buena. Aquí rige una norma implícita de cortesía parlamentaria, de respeto, por la cual las diferencias de opinión por grandes que sean se saldan discutiendo de la manera más civilizada posible. Eso no quiere decir que no haya debates tensos en ocasiones; los hay. Pero en general se procura mostrar la discrepancia dentro de los límites del respeto.

  • ¿Qué destacaría de la actividad del Parlamento Europeo?

En cuanto al trabajo en sí, destacaría la intensidad del ritmo. Respecto a su repercusión hacia el exterior de la institución, lo más importante sin duda es la capacidad de colegislación, que convierte al Parlamento Europeo en un actor sumamente relevante en la construcción de las políticas comunitarias.

Publicado en: Instituciones Europeas, Políticas Europeas

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